Descripción
Cuando las últimas palabras se apagan y el eco de estos poemas aún resuena, queda una sensación de vacío y plenitud a la vez. Hiriente no concluye aquí: cada verso deja una marca, como cicatrices que aprendemos a aceptar, como recuerdos que no queremos dejar ir.
Este poemario es un testimonio de resiliencia, de introspección y de la capacidad de transformar el dolor en arte. Que estas páginas sirvan de refugio y compañía para todas las almas inquietas que encuentran consuelo en las palabras, y que recuerden que, incluso en la herida más profunda, puede surgir luz.





Valoraciones
No hay valoraciones aún.