Descripción
A tres mil leguas
Flechazo directo al cráneo,
descascarilla la superficie
fluctuante del verano;
Abre el veto del calor,
dos cuerpos se funden
en completa compasión;
Se sumerge en aguas profundas,
la aleta tiembla
al ser rodeada
por dos piernas;
Turmalina,
dos piedras preciosas
son las que miran,
perlado deseo
entre tu boca y la mía;
Cascabel en la voz
risa traviesa de algodón
que hipnotizaba
incluso al mismísimo Poseidón;
Era el caudal tan estrambótico
que con un suspiro
bajo la ensoñación
cayeron en la cuenta
de que eso era amor





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